En un mundo hiperconectado a través de las redes sociales en el que las marcas se han centrado en desarrollar estrategias para conseguir fans y crear “engagement” (interacción entre consumidores y marcas para crear un sentimiento de apreciación e identificación del consumidor con la marca), irrumpe el social commerce. Esta nueva aproximación de las empresas al entorno social se aprovecha directamente de ese engagement para vender.
Hace unos pocos días, estuve en el CES 2018 de Las Vegas, concretamente en el pabellón de la Innovación: de las nuevas compañías tecnológicas, de la tecnología del futuro y de los productos innovadores. Allí pude ver a emprendedores de todos los países europeos, quienes lucían con orgullo sus camisetas a juego con un logo o marca representativa, customizada con los colores de su bandera.